Nota Área de Zoología:

Peces excepcionales IV: La historia del celacanto

Réplica de un Celacanto de Comores (Latimeria chalumnae). Foto: © Citron

Réplica de un Celacanto de Comores (Latimeria chalumnae). Foto: © Citron

Réplica de un Celacanto de Comores (Latimeria chalumnae). Foto: © Citron

Karina Buldrini, curadora del Área de Zoología de Vertebrados, nos aporta una nueva entrega en la serie de peces notables con el celacanto.

11/08/2020

Fuente: Museo Nacional de Historia Natural

En los millones de años de existencia y evolución de los peces, los distintos linajes que componen al grupo han desarrollado hábitos y formas muy diversos, y en algunos casos extremos. En las notas anteriores hemos abordado a los translúcidos peces antárticos, los electrizantes peces eléctricos y los asimétricos lenguados. En esta ocasión hablaremos del Celacanto, un pez con una interesante historia.

Por mucho tiempo, los celacantos fueron conocidos exclusivamente a partir de su registro fósil, que se extiende entre el Devónico Temprano hasta el Cretácico Tardío. Por lo anterior, y debido a la ausencia de hallazgos más recientes, se pensaba que se había extinguido durante la gran extinción de finales del Cretácico, hace 66 millones de años. Sin embargo, un hallazgo realizado a finales de los años 30 cambió radicalmente la historia del celacanto.

El primer hallazgo fue realizado el 22 de diciembre de 1938, por Marjorie Courtenay-Latimer, curadora del Museo de East London de Sudáfrica. Como parte de sus labores y su amor por la naturaleza, Marjorie solía recorrer en busca de nuevos ejemplares para el Museo. Con frecuencia visitaba el puerto y conseguía nuevos especímenes con la colaboración de los pescadores locales, que eran grandes conocedores de la ictiofauna de la zona. Aquel diciembre, la investigadora se encontró frente al pez más hermoso que había visto en su vida; correspondía a un ejemplar de 1,5 metro de longitud, con extrañas aletas carnosas de color azul, grandes ojos verdeazulados, y una cola que Marjorie no había observado en ninguno de los peces que conocía. El ejemplar fue trasladado hasta el museo, donde fue taxidermizado (Figura 1). La investigadora le envió un esquema del misterioso ejemplar a James L.B. Smith, ictiólogo sudafricano, quien reconoció en el espécimen dibujado la morfología de los -hasta entonces- extintos celacantos. Sorprendido por el hallazgo, y motivado por las implicancias que este ejemplar tendría para la ciencia, Smith visitó East London en 1939, confirmando que el espécimen encontrado compartía atributos morfológicos con los celacantos mesozoicos, y que correspondería a un celacanto viviente, hasta entonces el único conocido. A partir de este ejemplar, Smith fundó la especie Latimeria chalumnae, bautizándola en honor a Marjorie Courtenay-Latimer, su descubridora, y el río Chalumna, donde se realizó el hallazgo (Forey, 1997).

Smith y su esposa Margaret continuaron la búsqueda de nuevos ejemplares de celacanto, y ofrecieron una recompensa a quien entregara otro ejemplar, vivo o muerto. Catorce años pasaron hasta que se realizó un segundo hallazgo; ocurrió en diciembre de 1952, en las islas Comores, y el ejemplar fue trasladado a Grahamstown (Sudáfrica) donde fue disectado y estudiado en detalle por Smith.

Figura 1. Fotografía del primer celacanto viviente conocido (Latimeria chalumnae Smith 1939) y su descubridora, Marjorie Courtenay-Latimer (Foto: Wikimedia commons).

Figura 1. Fotografía del primer celacanto viviente conocido (Latimeria chalumnae Smith 1939) y su descubridora, Marjorie Courtenay-Latimer (Foto: Wikimedia commons).

Figura 1. Fotografía del primer celacanto viviente conocido (Latimeria chalumnae Smith 1939) y su descubridora, Marjorie Courtenay-Latimer (Foto: Wikimedia commons).

Durante las siguientes décadas se ha continuado el estudio del celacanto, debido a su particular relevancia para el entendimiento en la evolución de los tetrápodos, y por su enigmática supervivencia desde los tiempos de los dinosaurios.

A partir de estos y otros estudios, se ha logrado establecer que el celacanto, junto a los peces pulmonados, son peces óseos que pertenecen al linaje de los Sarcoptergios, o peces de aleta lobulada. Una de las principales características de este grupo de peces es que sus aletas consisten en lóbulos musculares carnosos, sostenidos por un núcleo central de huesos articulados entre sí (Figura 2). Esta conformación de la aleta, semejante a la de las patas de los anfibios, posiciona a los sarcopterigios como el linaje que habría dado origen a los tetrápodos, que incluye a los anfibios, reptiles, mamíferos y aves.

Figura 2. Tipos de aleta en los peces. A. Aleta radiada, característica de los actinopterigios. B. Aleta lobulada, característica de los sarcopterigios. Figura: Karina Buldrini.

Figura 2. Tipos de aleta en los peces. A. Aleta radiada, característica de los actinopterigios. B. Aleta lobulada, característica de los sarcopterigios. Figura: Karina Buldrini.

Figura 2. Tipos de aleta en los peces. A. Aleta radiada, característica de los actinopterigios. B. Aleta lobulada, característica de los sarcopterigios. Figura: Karina Buldrini.

En la actualidad, a partir de diversos estudios genéticos y morfológicos, es posible afirmar que existen dos especies vivientes de celacanto: el Latimeria chalumnae, descubierto por Marjorie y que habita en la costa oriental de África, y el Latimeria menadoensis, que se encuentra en las aguas de Sulawesi en Indonesia, y que fue hallado a finales de la década de los noventa (Pouyaud et al., 1999; Erdmann et al., 1999). Respecto a su estado de conservación, L. chalumnae está incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) bajo la categoría de "Peligro crítico", mientras que L. menadoensis figura como "Vulnerable" (Musick, 2000; Erdmann, 2008). Estas especies constituyen las dos únicas poblaciones actuales de celacanto, por lo que su conservación es fundamental.

El descubrimiento del celacanto, así como los continuos aportes realizados por la ciencia, nos abren un camino al entendimiento de nuestro planeta y su historia, y nos permite comprender procesos cuyos rangos temporales son tan amplios que sería imposibles observarlos directamente en el transcurso de una vida humana. También, evidencian que aún con todos los avances y conocimientos que tenemos en la actualidad, aún nos queda mucho por explorar y descubrir. De este modo, la Tierra y sus océanos constituyen una fuente de continua generación de conocimiento que, con los cuidados correspondientes, nos permitirá seguir descubriendo y maravillándonos con los organismos que los habitan, y su historia.

Referencias

Erdmann, M.V., Caldwell, R.L., Jewett, S.L. et al. (1999). The Second Recorded Living Coelacanth from North Sulawesi. Environmental Biology of Fishes 54, 445-451. https://doi.org/10.1023/A:1007533629132

Erdmann, M.V. (2008). Latimeria menadoensis. The IUCN Red List of Threatened Species 2008: e.T135484A4129545. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2008.RLTS.T135484A4129545.en.

Forey, P. (1997). History of the coelacanth fishes. Springer Science & Business Media.

Musick, J.A. (2000). Latimeria chalumnae. The IUCN Red List of Threatened Species 2000: e.T11375A3274618. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2000.RLTS.T11375A3274618.en.

Pouyaud, L., Wirjoatmodjo, S., Rachmatika, I., Tjakrawidjaja, A., Hadiaty, R., & Hadie, W. (1999). A new species of coelacanth. Genetic and morphologic proof. Comptes rendus de l'Academie des sciences. Serie III, Sciences de la vie, 322(4), 261.

Recursos adicionales

Materias: Zoología
Palabras clave: Zoología de vertebrados - Área de Zoología MNHN - peces extraordinarios - Karina Buldrini - Celacanto - Peces excepcionales - Nota
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