Pasar al contenido principal

Flora del Alto Maule: Montañas, agua y plantas nativas

Nota Área de Botánica:

Flora del Alto Maule: Montañas, agua y plantas nativas

Publicado el 14/07/2020
Volcán Campanario, Alto Maule.
Volcán Campanario, Alto Maule.
Víctor Ardiles, curador del Área de Botánica, nos habla sobre la flora presente en esta zona cordillerana de la séptima región.

Mientras continuamos en esta cuarentena, y la naturaleza descansa de la presencia humana, comenzamos a rememorar áreas naturales que alguna vez visitamos y que quedaron grabadas en nuestra memoria. Uno de esos que lugares inolvidables, sin lugar a dudas, es el área de la Cordillera de Los Andes en la Región del Maule (Chile, 36°S), donde la ruta Internacional Paso Pehuenche o CH-115, es el camino que nos permite transitar entre imponentes montañas, cursos de agua y una gran diversidad de plantas nativas que habitan el paisaje montañoso entre los 1.000 y 2.600 metros de altitud. Esta área andina se caracteriza por poseer flora representativa de la transición mediterránea-templada de Chile, conteniendo interesantes elementos tanto de flora vascular como no vascular.

En la precordillera andina se extiende el bosque esclerófilo y en sus zonas de altura domina el Ciprés de la Cordillera o Austrocedrus chilensis (D. Don) Pic. Serm. & Bizzarri, conífera nativa siempreverde de la familia Cupressaceae, que puede alcanzar hasta 20-25 metros de altura. Esta especie de origen austral-antártico presenta una característica copa piramidal compacta, y habita condiciones templado-frías en las alturas de las montañas (Figura 1.a). Avanzando en el gradiente de altitud, observamos un matorral andino, donde divisamos en zonas rocosas y suelos pedregosos la flor del pajarito o Schizanthus grahamii Gillies ex Hook., perteneciente a la familia Solanaceae, siendo una hierba anual o bienal nativa de característico color lila de su labio inferior y segmentos laterales, con el segmento superior amarillo (Figura 1.b).

Contemplando hacia las laderas que nos rodean, es posible distinguir áreas verdes de vegetación acuática y cursos de agua donde al acércanos podemos distinguir a Caltha appendiculata Pers., de la familia Ranunculaceae, herbácea nativa de crecimiento perenne, con hojas en forma de punta de flecha y apéndices basales (Figura 1.c). Siguiendo en altitud y a orillas de la ruta es imposible no detenerse a observar zonas de suelo inundado y muy húmedo con conspicuas comunidades de Erythranthe lutea (L.) G.L. Nesom var. lutea y Erythranthe cuprea (Dombrain) G.L. Nesom de la familia Phrymaceae, conocidas hasta hace poco como parte del género Mimulus (Figura 1.d). Entre estas comunidades y a nivel de suelo es posible observar colonias de antocerotes con sus esporofitos maduros, los que debemos revisar detenidamente para una determinación de su género específico (Figura 2.a).

Finalmente, un recorrido a pie nos permite avistar musgos del género Polytrichum (Familia Polytrichaceae) (Figura 2.b, indicado con flecha roja), entre una matriz de musgos más pequeños del género Crossidium (Familia Pottiaceae) (Figura 2.b, indicados en asterisco), todos agrupados en micro sitios que se generan en las rocas expuestas al sol, donde la sequedad es alta y constante. Ambas familias de musgos toleran condiciones de congelamiento, desecación y viento donde sus formas de vida tipo cojín o céspedes cortos permiten su sobrevivencia a las condiciones de montaña. Entre pequeñas oquedades y suelo cubierto por herbáceas con alta humedad se desarrollan algunos cuerpos de hepáticas foliosas de la especie Noteroclada confluens Taylor ex Hook. f. & Wilson. (Figura 2.c), de origen neotropical y que suelen estar en ciertos valles andinos de la zona norte y centro del país, siendo más frecuentes hacia el sur. A unos pocos metros, en cursos de agua permanentes y de difícil acceso destacan cojines de musgos de los géneros Philonotis (familia Bartramiaceae) y Bryum (familia Bryaceae) (Figura 2.d), ambos de crecimiento vertical y hojas lanceoladas a lineares, presentando en el primer caso bordes aserrados y en el segundo, bordes ligeramente dentados en la zona superior de la hoja o filidio.

Si bien en este recuerdo de campo compartimos las especies más características de la flora del Alto Maule, en total fue posible reconocer aproximadamente 55 taxas, de las cuales 45 son vasculares y 10 son no vasculares (musgos, hepáticas y antocerotes), gracias a un extenuante trabajo de campo, una minuciosa revisión de claves taxonómicas y revisión de ejemplares del Herbario SGO del MNHN.

Para terminar este evocador recuerdo por los Andes del Maule, podemos mencionar que aún existe un predominio de especies nativas sobre especies exóticas; sin embargo, el deterioro de la calidad del hábitat, por las frecuentes intervenciones del territorio, es creciente. Es por esto que es necesario realizar más esfuerzo de muestreo en la zona para mejorar el conocimiento sobre los pisos de vegetación que aquí convergen y contribuir con información actualizada sobre la riqueza, distribución geográfica y estados de conservación de las especies presentes, información florística que contribuirá a mejorar la toma de decisiones en torno a la gestión y planificación ambiental del área Andina del Maule, zona de creciente interés productivo y turístico entre Chile-Argentina.


Para saber más:

Luebert, F. & Pliscoff, P. 2017. Sinopsis bioclimática y vegetacional de Chile. 2ed. Editorial Universitaria, Santiago, Chile, 381p.

Muñoz-Schick, M., Moreira-Muñoz, A., Vilagrán, C. & Luebert, F. 2000. Caracterización florística y pisos de vegetación en los Andes de Santiago, Chile Central. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural 49: 9-50.

Villagrán, C. & Hinojosa, L. 1997. Historia de los bosques del sur de Sudamérica, II: Análisis fitogeográfico. Revista Chilena de Historia Natural 70:241-267.