Nota Área de Antropología:

Emil De Bruyne y la aldea de Guatacondo

Francisco Garrido, curador del Área de Antropología del MNHN y Soledad González, del Centro de Estudios Históricos (CEH) de la Universidad Bernardo O’Higgins, nos hablarán sobre el primer reconocimiento arqueológico de la milenaria aldea de Guatacondo.

30/03/2021

Fuente: Museo Nacional de Historia Natural

Aquel 26 de enero de 1963, un pequeño avión en medio de la pampa tarapaqueña realizaría un avistamiento que cambiaría nuestro conocimiento sobre la historia de la región, concretamente respecto a los orígenes de la vida aldeana en el norte de Chile. Emil de Bruyne, el organizador del sobrevuelo, era un aficionado a la arqueología que reconocería la relevancia de la aldea de Guatacondo, abriendo camino a futuras exploraciones que, posteriormente, investigaron su emplazamiento y materialidad, dando a conocer su existencia a la sociedad.

Emil de Bruyne fue un ingeniero que trabajó en la Chile Exploration Company, en Chuquicamata, durante la década de 1950-1960. A partir de su ocupación y su familiaridad con el desierto, De Bruyne desarrolló un interés en la etnografía y la arqueología, así como muchos otros profesionales contemporáneos. Es relevante destacar que la arqueología en Chile poco a poco estaba convirtiéndose en una disciplina profesional y que muchos de sus practicantes venían de otras especialidades.

De Bruyne retrató los poblados y paisajes tarapaqueños a través de fotografías, registrando su arquitectura y las costumbres de sus habitantes. También realizó excavaciones arqueológicas en Caspana, Chiu Chiu, Lasana y Turi, donando parte importante de los registros materiales que allí obtuvo al Museo Nacional de Historia Natural. La cercanía entre De Bruyne y el museo se debe a la amistad que entabló con Grete Mostny, en aquel entonces jefa de la sección de Antropología, a propósito de una visita que ella realizó a Chuquicamata en 1958. Los dos compartían el interés por el estudio del pasado, la etnografía, la arqueología y las exploraciones científicas. Mostny obsequió una copia de sus publicaciones a De Bruyne, gesto que sería el punto de partida de una constante comunicación por correspondencia entre ambos. Al poco tiempo De Bruyne mismo publicó algunos de sus trabajos en revistas o boletines del museo, partiendo por sus impresiones etnográficas sobre Caspana.

De Bruyne organizó el vuelo sobre las ruinas arqueológicas de Guatacondo siguiendo la pista, a su vez, de un vuelo que el empresario norteamericano James Keighley había realizado en la misma zona dos años antes. Keighley trabajaba para la Anaconda Mining Company registrando yacimientos a su nombre bajo formas reñidas con la ley. En un reconocimiento geológico al interior de la pampa observó y fotografió desde su helicóptero lo que parecían ser unas ruinas abandonadas, con una extensa plaza circular en su centro, sobre la cual aterrizó. Keighley, sin indicar la ubicación exacta de la aldea, entregó una de las fotografías a Robert Hamilton, geólogo en jefe de la Chile Exploration Company en Chuquicamata, quien comentó el avistamiento con Emil De Bruyne.

Figura 1: Vista aérea de la aldea de Guatacondo y sus campos de cultivo prehispánicos tomada por De Bruyne en 1963.

Figura 1: Vista aérea de la aldea de Guatacondo y sus campos de cultivo prehispánicos tomada por De Bruyne en 1963.

Figura 1: Vista aérea de la aldea de Guatacondo y sus campos de cultivo prehispánicos tomada por De Bruyne en 1963.

Figura 2: Primer croquis de la aldea de Guatacondo dibujado por Emil De Bruyne en 1963.

Figura 2: Primer croquis de la aldea de Guatacondo dibujado por Emil De Bruyne en 1963.

Figura 2: Primer croquis de la aldea de Guatacondo dibujado por Emil De Bruyne en 1963.

Hamilton y De Bruyne arrendaron el avión en el Club Aéreo de Calama y emprendieron el vuelo en búsqueda de las ruinas perdidas de la fotografía, hasta que las encontraron. De Bruyne quedó maravillado con la disposición de la milenaria aldea, sus campos de cultivo abandonados, el enigmático monolito que se erigía en su centro y los sinuosos muros de los recintos, ocultos bajo dunas de arena. Con la intención de continuar explorando el sitio por tierra con vehículos de doble tracción, organizó una expedición conformada por seis personas, que fotografiaron y registraron las principales estructuras de la aldea, al tiempo que recolectaron material en superficie.

En el muro interior de una estructura, De Bruyne encontró un rostro modelado en barro, muy similar a las que hoy todavía podemos ver en la vecina aldea de Ramaditas. Todo el registro de la expedición fue enviado a Grete Mostny. Hoy constituye una documentación muy valiosa, pues la aldea de Guatacondo tiene al menos dos milenios de antigüedad y es una pieza clave para entender los inicios de la sedentarización y la agricultura del maíz, el poroto, la calabaza, la papa y la quínoa, en una pampa mucho más fértil que la que conocemos hoy.

Figura 3: Vista de rostros modelados en los muros de uno de los recintos de la aldea de Guatacondo.

Figura 3: Vista de rostros modelados en los muros de uno de los recintos de la aldea de Guatacondo.

Figura 3: Vista de rostros modelados en los muros de uno de los recintos de la aldea de Guatacondo.

Figura 4: Emil De Bruyne y Robert Hamilton junto al monolito central de la plaza de Guatacondo en 1963 (Foto coloreada del original en blanco y negro).

Figura 4: Emil De Bruyne y Robert Hamilton junto al monolito central de la plaza de Guatacondo en 1963 (Foto coloreada del original en blanco y negro).

Figura 4: Emil De Bruyne y Robert Hamilton junto al monolito central de la plaza de Guatacondo en 1963 (Foto coloreada del original en blanco y negro).

Según el testimonio del propio De Bruyne, publicado en el Boletín del MNHN, el pueblo se encontraba casi en "estado virginal", sin rastro de excavaciones previas. Después de hablar con algunas personas, tampoco había tropezado con leyendas que presagiaran su existencia. Hasta qué punto la aldea de Guatacondo era desconocida para los tarapaqueños de la época, no lo sabemos.

Debemos parte importante de las investigaciones científicas sobre la aldea de Guatacondo a la cooperación entre De Bruyne y Grete Mostny. Hoy Guatacondo es reconocido como uno de los sitios arqueológicos más importantes de la pampa tarapaqueña, como un testimonio de las múltiples facetas que el proceso de sedentarización tuvo en la historia de la humanidad.

Francisco Garrido Escobar, curador del Área de Antropología, Museo Nacional de Historia Natural.

Soledad González Díaz, Centro de Estudios Históricos, Universidad Bernardo O'Higgins, Proyecto Explora ED230086.

Referencias

Alliende, Pilar. 1981. La colección arqueológica "Emil de Bruyne" de Caspana. Tesis para optar al grado de Licenciatura en Arqueología Prehistoria. Facultad de Filosofía, Humanidades y Educación. Universidad de Chile.

De Bruyne, Emil. 1959. Todos los Santos en Caspana. Noticiario Mensual. Museo Nacional de Historia Natural. Año IV:39.

De Bruyne, Emil. 1959. Hierbateros de la pampa. Noticiario Mensual. Museo Nacional de Historia Natural. Año IV:40.

De Bruyne, Emil. 1963. Informe sobre el descubrimiento de un área arqueológica. Publicación Ocasional 2. Museo Nacional de Historia Natural.

Fotografías Archivo MNHN

Recursos adicionales

Materias: Antropología - Arqueología
Palabras clave: Área de Antropología MNHN - Emil de Bruyne - Francisco Garrido - Soledad González - Guatacondo - Nota
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